Testimonios

No siempre es sencillo decidir a quién abrir nuestro mundo interior. Por eso, te dejo aquí algunos testimonios de usuarias/os a los que tuve el placer de acompañar:

«Al empezar la terapia con Ruth años atrás, fue para mí un paso muy muy grande. No sabía cómo organizar mis sentimientos ni qué me estaba pasando. Sus sesione trajeron luz y tranquilidad a mi vida; Ruth trajo una voz imparcial y equilibrada trayendo una perspectiva fresca y haciéndome ver partes de mí que ignoraba. Recientemente empecé terapia de nuevo y no puedo estar más contenta con el resultado. Es una profesional que se preocupa y plantea nuevas formas de ayudar al paciente. Muy contenta de tenerla a mi lado, ¡altamente recomendable! ´´– Esther.

 

«Ruth es una gran profesional, empática y asertiva. Tiene una gran capacidad de escucha y sabe perfectamente hacia dónde dirigir las sesiones y al paciente. En mi caso personal, Ruth me ayudó a entender la convivencia con un tdah, descubrir miedos y dar importancia relativa a las cosas con este contexto. Gracias, Ruth, por hacerme ver y aceptar las cosas tal cual son, poniendo luz y dirección´´ – C.

 

«Acudí a Ruth recomendada por una amiga ¡y fue lo mejor que he hecho en relación con mi salud! Desde el primer momento, en las sesiones con Ruth me sentí completamente entendida y no juzgada. Lo que me parece más beneficioso de la terapia es que ella me guía para entender qué me está pasando y cómo quiero actuar sobre ello. De cada sesión saco muy buenas herramientas para estar en control de mi vida y saltar los baches que me encuentro. ¡Muy recomendable!´´ – Ana.

 

«Me habían hablado maravillas de Ruth antes de comenzar terapia. Y desde que intercambié algunas palabras con ella, me di cuenta de que era tal y cómo me la habían descrito. Ruth es una persona que trasmite paz, pero a la vez una motivación inmensa para comenzar el autoconocimiento. Durante las sesiones me sentí cómoda y escuchada desde el principio. Me ha ayudado a encauzar mis pensamientos, sin nunca privarme de pensar e hipotetizar yo misma. Este «ser respaldado pero no la silla del otro´´ me parece una forma preciosa de ayudar y a mí, sin duda, me aportó muchísimo. ¡No dudaría en volver a contar con su ayuda!´´ – Izíar